jueves, 11 de marzo de 2010

53. BERARD, UN PUNTO DE INFLEXIÓN EN NUESTRA VIDA


Adoptamos a nuestro hijo cuando éste contaba 4 años. Durante toda su infancia, ha sido un niño con una autoestima muy baja, al que no se podía motivar de ninguna forma en el tema académico ( es un niño muy inteligente ), sin capacidad para hacer amigos y con una habilidad extraordinaria para mentir en todos los ámbitos de la vida.
Muchas veces a lo largo de estos años me planteé qué sería de él, pues era un niño claramente hundido.
Tras probar distintos caminos, la pedagoga de otra de mis hijas, accedió a hacerle un estudio tras el cual, entre otras cosas, nos sugirió la reeducación auditiva, algo que para nosotros era totalmente desconocido. Sin embargo, conociendo la profesionalidad de la pedagoga y confiando completamente en ella, decidimos que nuestro hijo se sometiera a ella, ¿qué podíamos perder?
Bien, en nuestro caso y a riesgo de que suene a teletienda, fué un punto de inflexión. A los quince días de haber completado la reeducación, nuestro hijo comenzó su increible cambio.
Hasta ahora, ha sido una línea ascendente en todos los aspectos de su vida: académicamente, es totalmente autónomo, con un grado alto de responsabilidad y con buenos resultados; los amigos le llaman y hacen planes en común; se siente satisfecho consigo mismo y mucho más seguro; incluso ha comenzado a manifestar algunos detalles de cariño físico con nosotros, algo que nunca habia existido en nuestra vida en común anterior. En suma, es un chico normal de su edad y, lo más importante, es un chico feliz y con ilusiones en la vida.
No hay duda de que hay que probar métodos nuevos siempre avalados por personas de prestigio profesional.

Carmen (Getxo, Bizkaia)